San Salvador de Atienza es un lugar apaciguado por la música. Lo que primero puede impactar es el silencio. Este, nos deja oir el canto de los pájaros y la caida del agua en la alberca. La sonoridad del jardín interior nos permitio escuchar a solistas, orquestas, cantantes de opera y folk. Baladas, música barroca, canta-autores argentinos y españoles sonaron en medio del espectacular silencio.

Acompañamos nuestros eventos con música: reuniones de empresa, celebraciones familiares, muestras publicitarias.

La existencia de una gran colección de instrumentos musicales posibilitará la próxima construcción de un hotel-museo. El instrumento antiguo nos permite la realización de conciertos monográficos y adentrarnos en la historia de la música.

Se imparten cursos de audición musical.